El otoño es una de esas estaciones mágicas que transforma el entorno en un aula llena de posibilidades. Las hojas que caen, los colores cálidos, las castañas, las calabazas… todo invita a explorar, tocar, experimentar y aprender. Si eres maestro de educación infantil o madre/padre buscando inspiración, estas actividades de otoño para educación infantil te van a encantar.
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¿Por qué son importantes las actividades de otoño para educación infantil?
Antes de sumergirnos en las propuestas, reflexionemos un momento. Las actividades de otoño para educación infantil no solo mantienen a los peques entretenidos; son herramientas pedagógicas potentísimas. A través del juego y la experimentación con elementos naturales, los niños y niñas desarrollan habilidades fundamentales: psicomotricidad fina, observación del entorno, vocabulario estacional, creatividad y conciencia ambiental.
Además, trabajar con los cambios de estación les ayuda a comprender el paso del tiempo y los ciclos naturales. ¿No es maravilloso que algo tan sencillo como una hoja seca pueda convertirse en un recurso educativo de primer nivel?
¿Qué materiales necesito para actividades otoñales en el aula?
La buena noticia es que muchas actividades de otoño para educación infantil requieren materiales muy accesibles. Algunos básicos que te recomiendo tener a mano:
- Hojas secas de diferentes formas y tamaños
- Castañas, bellotas, piñas
- Calabazas pequeñas
- Témperas en tonos ocres, naranjas, marrones y amarillos
- Cartulinas y papel kraft
- Pegamento, tijeras adaptadas
- Recipientes para clasificar
- Lupas (¡a los peques les encanta ser exploradores!)
10 actividades de otoño para educación infantil
Y ahora sí, vamos con las 10 actividades de otoño que te van a sacar de más de un apuro y que tus peques van a disfrutar enormemente.
1. Cesto de los tesoros otoñales
Esta actividad sensorial es perfecta para iniciar el tema del otoño. Consiste en preparar una cesta (o varias) con elementos naturales de la estación: hojas, piñas, castañas, palos, musgo, calabazas pequeñas…
¿Cómo se hace? Coloca todos los elementos en una cesta grande en el centro de la asamblea. Invita a los niños a explorar libremente: que toquen, huelan, observen las texturas. Puedes hacerles preguntas guiadas: «¿Esta hoja es suave o áspera?», «¿La piña pesa mucho o poco?», «¿De qué color es esta bellota?».
Aprendizajes clave: Estimulación sensorial, vocabulario específico del otoño, observación, respeto por los elementos naturales.
Edad recomendada: 2-6 años (adaptando la complejidad del vocabulario).
2. El árbol de otoño con papel de seda
Una actividad plástica que trabaja la motricidad fina y queda preciosa para decorar el aula.
¿Cómo se hace? Dibuja o imprime la silueta de un árbol con ramas sobre cartulina marrón. Los peques deben hacer bolitas con papel de seda en colores otoñales (naranja, amarillo, rojo, marrón) y pegarlas en las ramas simulando las hojas. También pueden pegar algunas en el suelo como hojas caídas.
Variante para los más pequeños (2-3 años): En lugar de hacer bolitas, pueden rasgar el papel y pegarlo directamente.
Aprendizajes clave: Psicomotricidad fina, coordinación óculo-manual, mezcla de colores, paciencia.
Edad recomendada: 2-6 años.
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3. Clasificación de hojas por formas y tamaños
Las actividades de otoño para educación infantil que incluyen clasificación son excelentes para el pensamiento lógico-matemático.
¿Cómo se hace? Durante un paseo por el patio o parque cercano, recoged hojas de diferentes árboles. De vuelta al aula, preparad varios recipientes o aros en el suelo. Los niños deben clasificar las hojas según el criterio que propongas: tamaño (grandes/pequeñas), color (amarillas/marrones/rojizas), forma (redondeadas/alargadas/con puntas).
Ampliación: Los más mayores (5-6 años) pueden hacer gráficas sencillas contando cuántas hojas hay de cada tipo.
Aprendizajes clave: Clasificación, observación, conceptos matemáticos básicos, vocabulario descriptivo.
Edad recomendada: 3-6 años.
4. Pintar con hojas (estampación natural)
Esta técnica de estampación es fascinante para los peques y crea resultados artísticos preciosos.
¿Cómo se hace? Coloca témpera sobre un plato o bandeja. Los niños mojan una hoja natural en la pintura (por la parte de las nervaduras) y la presionan sobre un papel blanco o de color claro. Al levantar la hoja, ¡aparece su huella con todas sus venitas! Pueden combinar diferentes hojas y colores.
Consejo: Usa hojas con nervaduras bien marcadas para que el resultado sea más visible.
Aprendizajes clave: Experimentación artística, causa-efecto, observación de detalles naturales, creatividad.
Edad recomendada: 3-6 años.
5. Mesa de luz otoñal
Si tienes mesa de luz en el aula o en casa, el otoño es el momento perfecto para sacarle partido.
¿Cómo se hace? Coloca hojas secas, rodajitas de calabaza finas, pétalos secos y otros elementos translúcidos sobre la mesa de luz. Los peques pueden observar cómo la luz atraviesa los materiales, crear composiciones, superponer elementos y descubrir texturas y colores de una forma mágica.
Sin mesa de luz: Pega los elementos naturales en una ventana con film transparente. El efecto con la luz natural también es precioso.
Aprendizajes clave: Exploración sensorial, observación científica, creatividad, conceptos de luz y sombra.
Edad recomendada: 2-6 años.
6. El memory otoñal
Un clásico que nunca falla, adaptado a la temática estacional.
¿Cómo se hace? Crea parejas de tarjetas con imágenes otoñales: hojas, calabazas, erizos, castañas, setas, botas de agua, paraguas, etc. Coloca todas las tarjetas boca abajo y por turnos los niños van levantando dos tarjetas intentando encontrar las parejas.
Para los más peques (2-3 años): Empieza con solo 4-6 parejas e id aumentando la dificultad.
Aprendizajes clave: Memoria visual, atención, vocabulario otoñal, respeto de turnos.
Edad recomendada: 3-6 años.
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7. Cocinar castañas asadas (o crema de calabaza)
¿Qué sería del otoño sin sus sabores? Las actividades de otoño para educación infantil también pueden ser deliciosas.
¿Cómo se hace? Si tienes la posibilidad (y los permisos necesarios), organiza una pequeña sesión de cocina. Podéis asar castañas juntos (bajo supervisión estricta) o preparar una sencilla crema de calabaza. Los niños pueden ayudar a lavar la calabaza, ver cómo se corta (los adultos), oler las especias…
Alternativa más sencilla: Haced brochetas de frutas otoñales (uvas, manzana, pera) o galletas con cortadores con formas de hojas.
Aprendizajes clave: Proceso de transformación de alimentos, hábitos saludables, trabajo en equipo, paciencia, secuencias temporales.
Edad recomendada: 3-6 años (siempre con supervisión adulta).
8. El cuento vivencial del otoño
Crear un cuento vivencial es una experiencia inmersiva que los peques no olvidarán.
¿Cómo se hace? Narra un cuento sobre el otoño (puede ser inventado o adaptado) mientras los niños lo representan. Por ejemplo: «Había una vez un viento otoñal que soplaba fuerte…» (los niños soplan y mueven los brazos), «y las hojas comenzaron a caer de los árboles…» (lanzan hojas secas al aire), «un pequeño erizo buscaba comida…» (caminan a cuatro patas), «y encontró unas deliciosas castañas…» (recogen castañas de verdad del suelo).
Aprendizajes clave: Expresión corporal, comprensión narrativa, imaginación, vocabulario, atención.
Edad recomendada: 2-6 años.
9. Corona de hojas naturales
Una manualidad que pueden llevarse a casa y que trabaja muy bien la motricidad.
¿Cómo se hace? Recorta aros de cartón (como coronas) para cada niño. Los peques deben pegar hojas secas alrededor de toda la corona, decorando como prefieran. Pueden añadir piñas pequeñas, ramitas, o pintarlas con purpurina.
Consejo: Usa cola blanca mezclada con un poco de agua para que sea más fácil extender y las hojas se peguen mejor.
Aprendizajes clave: Creatividad, psicomotricidad fina, composición artística, orgullo por el trabajo realizado.
Edad recomendada: 3-6 años.
10. La tabla de observación del otoño
Esta actividad convierte a los niños en auténticos científicos del otoño.
¿Cómo se hace? Crea una tabla de observación en un mural grande. Durante varias semanas, salid al patio o al parque y observad los cambios: «¿Quedan hojas en los árboles?», «¿Qué temperatura hace?», «¿Cómo está el cielo?», «¿Hemos visto animales?». Cada día o semana, los niños pueden dibujar o pegar imágenes que representen sus observaciones.
Para los más mayores: Pueden escribir palabras sueltas o frases cortas con ayuda.
Aprendizajes clave: Observación sistemática, percepción del paso del tiempo, pensamiento científico, expresión gráfica.
Edad recomendada: 4-6 años (adaptable para 3 años con más apoyo visual).
¿Cuándo es el mejor momento para hacer estas actividades?
Aunque el otoño oficial comienza en septiembre, las actividades de otoño para educación infantil pueden extenderse desde finales de septiembre hasta diciembre, dependiendo del clima de tu zona. Lo ideal es observar el entorno: cuando veas que las hojas empiezan a cambiar de color y caer, es el momento perfecto para empezar.
¿Cómo adapto estas actividades a diferentes edades?
Cada actividad propuesta incluye orientaciones de edad, pero recuerda que cada grupo es un mundo. Para los más pequeñines (2-3 años), simplifica las instrucciones, reduce el tiempo de la actividad y céntrate en la exploración libre. Para los mayores (5-6 años), añade retos: contar elementos, escribir palabras, crear patrones más complejos.
Consejos finales para el éxito de tus actividades otoñales
- Conecta con el exterior: Siempre que puedas, sal a recoger materiales naturales con los peques. Ese paseo por el parque ya es aprendizaje en sí mismo.
- Documenta el proceso: Haz fotos de las actividades y crea un mural o libro del otoño. A las familias les encantará ver el proceso, no solo el resultado.
- Integra todas las áreas: El otoño da para trabajar lenguaje, matemáticas, arte, ciencias, música… aprovéchalo de forma globalizada.
- Respeta los ritmos: No todas las actividades de otoño para educación infantil tienen que hacerse en un día. Dosifícalas, repite las que más gusten y sobre todo, disfruta observando cómo los peques descubren esta estación tan especial.
Conclusión
El otoño es un regalo pedagógico que cae (literalmente) del cielo cada año. Estas 10 actividades de otoño para educación infantil son solo el punto de partida. Seguro que tú, con tu creatividad y conocimiento de tu grupo, las adaptarás y harás tuyas.
Recuerda que lo más importante no es hacer la actividad perfecta, sino crear momentos de descubrimiento, asombro y aprendizaje significativo. Porque al final, una simple hoja seca puede ser el inicio de mil conversaciones, experimentos y sonrisas.
¡Feliz otoño y que disfrutes muchísimo con tus peques en esta estación tan bonita! 🍂


