Hay personas cuyo trabajo transforma silenciosamente la forma en que el mundo cuida a sus hijos. Elinor Goldschmied fue una de ellas. Trabajadora social, educadora y pionera de la pedagogía infantil, esta mujer británica dedicó más de seis décadas de su vida a comprender y defender los derechos de los bebés y niños pequeños a aprender con libertad, dignidad y respeto.
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Nacida en 1906 en el Reino Unido, Elinor Goldschmied falleció en 2009, a los 103 años, dejando tras de sí un legado que hoy sigue siendo referencia obligada en escuelas infantiles y hogares de todo el mundo. Su nombre está inevitablemente unido a dos propuestas pedagógicas que han cambiado el panorama de la educación de 0 a 3 años: el cesto de los tesoros y el juego heurístico.
Los primeros años: una vida marcada por la vocación social
Elinor Goldschmied creció en una época en que la infancia era poco comprendida desde el punto de vista educativo. La pedagogía de los bebés era casi inexistente como disciplina formal, y los niños más pequeños eran frecuentemente considerados seres pasivos, incapaces de aprender de manera significativa antes de hablar o caminar con soltura.
Formada como trabajadora social, Elinor empezó su carrera trabajando con familias en situación de vulnerabilidad en el Reino Unido, lo que le permitió observar de cerca las necesidades reales de los niños más pequeños. Esta experiencia fue decisiva: la llevó a cuestionar los modelos de atención infantil de la época y a buscar alternativas más respetuosas y estimulantes.
A mediados del siglo XX se trasladó a Italia, donde trabajó durante décadas en estrecha colaboración con educadores y centros de atención a la infancia, especialmente en ciudades como Florencia y Milán. Italia, cuna de movimientos pedagógicos innovadores como el de Loris Malaguzzi en Reggio Emilia, fue el terreno fértil donde las ideas de Elinor Goldschmied echaron raíces profundas.
¿Qué es el cesto de los tesoros? La propuesta más conocida de Elinor Goldschmied
El cesto de los tesoros es, sin duda, la aportación más reconocida de Elinor Goldschmied a la educación infantil. Se trata de una propuesta de juego y exploración sensorial diseñada específicamente para bebés de entre 6 y 12 meses, es decir, aquellos que ya pueden mantenerse sentados de forma autónoma pero que aún no gatean o caminan.
La idea es tan sencilla como poderosa: se ofrece al bebé un cesto (generalmente de mimbre o material natural) lleno de objetos cotidianos de diferentes texturas, formas, pesos, olores y materiales. No son juguetes de plástico fabricados en serie, sino objetos reales del entorno doméstico: una cuchara de madera, una piedra pulida, un trozo de tela, una esponja natural, un limón, una brocha, una llave, un trozo de cuero…
¿Por qué objetos cotidianos y no juguetes convencionales?
Esta es una de las preguntas más frecuentes que se hacen las familias cuando descubren por primera vez la propuesta de Elinor Goldschmied. La respuesta está en la riqueza sensorial. Los objetos del hogar ofrecen al bebé una variedad de estímulos que los juguetes de plástico, con sus superficies lisas y uniformes, son incapaces de proporcionar.
Un limón, por ejemplo, tiene olor, textura rugosa, peso, color intenso y una forma que el bebé puede explorar con los dedos, la boca y la mirada. Ningún juguete fabricado en serie puede replicar esa complejidad sensorial.
¿Cómo funciona el cesto de los tesoros en la práctica?
El bebé se sienta frente al cesto y explora libremente. El adulto —ya sea educador o familia— está presente pero no interviene. No sugiere, no corrige, no dirige. Su papel es el de ofrecer seguridad emocional con su presencia, pero permitir que el niño sea el protagonista absoluto de la exploración.
Este aspecto es fundamental en la filosofía de Elinor Goldschmied: el adulto confía en la capacidad del bebé para aprender de forma autónoma. No subestima su inteligencia ni su curiosidad.
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El juego heurístico: la propuesta para la etapa de 1 a 3 años
Cuando los bebés crecen y empiezan a moverse con más libertad, la propuesta del cesto de los tesoros ya no es suficiente para satisfacer su curiosidad. Para este momento, Elinor Goldschmied desarrolló una segunda propuesta: el juego heurístico.
La palabra heurístico proviene del griego heuriskein, que significa «descubrir» o «encontrar». Y eso es exactamente lo que este tipo de juego propone: que los niños de entre 1 y 3 años descubran por sí mismos las propiedades de los objetos y las relaciones entre ellos.
En el juego heurístico, se ofrece a los niños una gran cantidad y variedad de objetos —tapones, cajas, botes, cuerdas, telas, aros, tubos— junto con recipientes donde meterlos, sacarlos, apilarlos o combinarlos. El objetivo no es construir nada concreto ni seguir ninguna instrucción. El objetivo es la exploración libre y el descubrimiento espontáneo.
¿Por qué el juego heurístico es tan valioso?
- Desarrolla la concentración y la capacidad de atención sostenida.
- Fomenta el pensamiento lógico y la resolución de problemas.
- Estimula la coordinación motora fina.
- Potencia la autonomía y la confianza en las propias capacidades.
- Favorece la creatividad al no imponer ningún uso predeterminado para los objetos.
¿Qué decía Elinor Goldschmied sobre el papel del adulto?
Una de las ideas más revolucionarias de Elinor Goldschmied era su concepción del rol del adulto en el juego infantil. En una época en que se consideraba que los educadores debían dirigir, corregir y enseñar activamente, ella defendió algo radicalmente diferente: que el adulto más valioso es aquel que sabe cuándo no intervenir.
Esto no significa abandono ni desinterés. Significa confianza. Quiere decir observar activamente, registrar lo que el niño hace, celebrar internamente cada descubrimiento sin irrumpir en él. Significa entender que el niño que explora solo no está aburrido: está aprendiendo de la manera más profunda posible.
Esta visión conecta directamente con otros grandes referentes de la pedagogía respetuosa, como María Montessori, Loris Malaguzzi o Emmi Pikler. Todos comparten la convicción de que los niños son seres competentes, curiosos y capaces, y que la misión del adulto es crear las condiciones para que esa competencia se despliegue libremente.
La persona de referencia o «key person»: otra gran aportación de Goldschmied
Aunque el cesto de los tesoros y el juego heurístico son sus propuestas más conocidas, Elinor Goldschmied también desarrolló el concepto de persona de referencia (key person en inglés) en los centros de educación infantil.
Esta idea, hoy ampliamente extendida, propone que cada bebé o niño pequeño tenga asignada una educadora de referencia en la escuela infantil: alguien que le conozca profundamente, que atienda sus necesidades de manera individualizada, que sea el puente entre la familia y el centro, y que ofrezca al niño la seguridad emocional que necesita para explorar y aprender.
Para Goldschmied, la calidad del vínculo afectivo era inseparable de la calidad educativa. Un bebé que no se siente seguro emocionalmente no puede aprender. Un bebé que tiene una persona en quien confiar es capaz de explorar el mundo con mucha mayor libertad y confianza.
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La influencia de Elinor Goldschmied en la educación infantil actual
Hoy, décadas después de que Elinor Goldschmied desarrollara sus propuestas, el cesto de los tesoros y el juego heurístico forman parte del currículo oficial de muchas escuelas infantiles en España, Italia, Reino Unido y toda América Latina. Su nombre aparece en los planes de estudio de grados universitarios en Educación Infantil, en formaciones para educadores y en infinidad de blogs y recursos para familias.
¿Por qué siguen siendo tan relevantes sus ideas? Porque responden a algo que no cambia: la naturaleza del bebé, su curiosidad innata, su necesidad de explorar con todos los sentidos, su derecho a aprender a su propio ritmo y sin presiones artificiales.
En un mundo saturado de juguetes de plástico con luces y sonidos, la propuesta de Goldschmied sigue siendo un acto de rebeldía pedagógica: confiar en lo simple, en lo natural, en la inteligencia del niño.
Cómo aplicar la filosofía de Elinor Goldschmied en casa
La buena noticia es que no hace falta ser educador ni tener una escuela infantil para poner en práctica las ideas de Elinor Goldschmied. Las familias pueden hacerlo en casa de manera muy sencilla:
- Prepara un cesto de los tesoros con objetos del hogar: una cuchara de madera, una esponja, una piedra lisa, un trozo de tela, una concha, un pincel… Asegúrate de que todos los objetos sean seguros (sin bordes cortantes, sin piezas pequeñas que puedan desprenderse) y ofréceselo a tu bebé mientras está sentado.
- Siéntate cerca, pero no intervengas. Observa. Disfruta viendo cómo tu bebé explora. Resiste el impulso de señalar, nombrar o guiar. Confía en su curiosidad.
- Renueva el cesto regularmente para mantener el interés. No hace falta vaciarlo por completo: basta con ir incorporando objetos nuevos y retirando algunos de los que ya no generan interés.
- Cuando el niño crezca, pasa al juego heurístico: ofrécele cajas, botes, tapones, tubos, telas y otros materiales variados en un espacio amplio donde pueda moverse libremente.
- Sé una presencia serena. Tu calma y tu confianza son el mejor regalo que puedes ofrecerle mientras explora.
Preguntas frecuentes sobre Elinor Goldschmied
¿Cuándo nació y cuándo murió Elinor Goldschmied?
Elinor Goldschmied nació en 1906 en el Reino Unido y falleció en 2009, a los 103 años. Dedicó prácticamente toda su vida a la educación y el bienestar de la infancia.
¿Qué es el cesto de los tesoros de Elinor Goldschmied?
El cesto de los tesoros es una propuesta de exploración sensorial para bebés de 6 a 12 meses que consiste en ofrecer al niño un recipiente lleno de objetos naturales y cotidianos variados, para que los explore libremente sin intervención del adulto.
¿Cuál es la diferencia entre el cesto de los tesoros y el juego heurístico?
El cesto de los tesoros está diseñado para bebés que ya se sientan solos (6-12 meses) y se centra en la exploración sensorial individual. El juego heurístico va dirigido a niños de 1 a 3 años y propone la manipulación activa y la combinación de objetos variados, favoreciendo el movimiento y la relación entre elementos.
¿Qué libros escribió Elinor Goldschmied?
La obra más conocida de Elinor Goldschmied es People Under Three: Young Children in Day Care (1994), escrita junto a Sonia Jackson. En español se publicó como La educación infantil de 0 a 3 años. También es conocida por la producción de materiales audiovisuales con los que formó a miles de educadores en Europa.
¿Dónde trabajó Elinor Goldschmied a lo largo de su vida?
Elinor Goldschmied desarrolló gran parte de su trabajo profesional en Italia, especialmente en Florencia y Milán, aunque también colaboró ampliamente con instituciones educativas y de formación en el Reino Unido y en otros países europeos.
¿Qué edad tenía Elinor Goldschmied cuando falleció?
Elinor Goldschmied falleció a los 103 años, en 2009, lo que la convierte en una de las figuras más longevas y prolíficas de la pedagogía infantil del siglo XX.
¿Cuál es la relación entre Elinor Goldschmied y la educación respetuosa?
El trabajo de Elinor Goldschmied es considerado uno de los pilares de la pedagogía respetuosa y de la educación infantil de calidad para la etapa 0-3. Su enfoque, centrado en la autonomía del niño, la riqueza sensorial y el vínculo afectivo, está en perfecta sintonía con los principios de la crianza y educación respetuosas.
El legado vivo de Elinor Goldschmied
Elinor Goldschmied no fue solo una pedagoga. Fue una defensora incansable de la dignidad de los bebés en un tiempo en que la infancia aún tenía mucho que ganar en reconocimiento. Sus propuestas —el cesto de los tesoros, el juego heurístico, la figura de la persona de referencia— no son simples actividades: son una declaración de principios sobre cómo los niños aprenden, qué necesitan y cómo los adultos podemos acompañarlos mejor.
Su trabajo sigue siendo hoy, más de una década después de su muerte, una brújula para educadores y familias que buscan una manera de estar con los niños más respetuosa, más atenta y más verdadera.
Si estás empezando a explorar la pedagogía infantil o quieres entender mejor cómo aprenden los más pequeños, el nombre de Elinor Goldschmied es, sin duda, uno de los primeros que deberías conocer.


