Por qué ser EDUCADOR INFANTIL no es el trabajo más fácil del mundo

ser educador infantil no es sencillo
A pesar de lo que diga mucha gente, ser educador infantil no es nada sencillo.

Hace unos días, mientras esperaba que el semáforo se pusiera en verde, escuché como una chica le decía a su amiga: ya me he decidido, voy a estudiar el ciclo de educación infantil porque es lo más fácil que hay. Su amiga asintió con la cabeza sonriendo y contestó: estoy de acuerdo con eso. Así no tenemos que estudiar mucho y cuidar de niños es fácil. Pero, ¿qué se cree la gente que significa ser educador infantil? ¿De verdad piensan que es tan sencillo?

Lamentablemente, no solo los jóvenes piensan que ser educador infantil es lo más fácil y chupiguay del mundo mundial. Hay familias que piensan que lo único que hacen es tirarse en el suelo a pintar con los peques, cambiar pañales y dar de comer a los niños. ¡Cómo me gustaría que esa gente entrara tan solo dos horas a un aula de infantil! ¡Cómo me gustaría que pensaran antes de abrir la boca con ofensas y críticas sin ningún sentido!

La completa desinformación que hay en cuanto a ser educador infantil

Soy muy consciente de que esas dos chicas (que habían acabado bachillerato) no son las únicas que piensan que el ciclo educación infantil es fácil y que no hay que estudiar. Obviamente, si lo comparamos con medicina o una ingeniería, sí que es más sencillo y mucho más llevadero, pero eso no significa que no haya que esforzarse y estudiar. De hecho, hay bastantes trabajos y prácticas que hacer a lo largo del ciclo.

Lo que está claro es que en los institutos suele haber muy poca orientación personal, laboral y académica. Además, tengo la sensación de que se desprecia cierto tipos de estudios, carreras y profesiones (como es el ciclo formativo de educación infantil). Si realmente hubiera un buen asesoramiento hacia los estudiantes, ninguno de ellos pensaría que ser educador infantil es el trabajo más fácil del mundo. 

Estudiar educación infantil sin vocación, y luego, ¿qué podría pasar?

Conozco a una persona que se matriculó en el ciclo formativo de educación infantil sin sentir vocación. Decía que no tenía que ser muy difícil cuidar de los niños. Toda la teoría del ciclo la aprobó con buenísima nota. Pero, ¿qué pasó cuándo llegaron las prácticas y trabajar día a día con los peques y sus familias? Que se vino abajo. Se dio cuenta de que ser educadora infantil no era lo suyo y que había despreciado la profesión sin motivos. 

Supo que ser educador infantil no era sencillo, al contrario, requería muchísimo esfuerzo y no todos los días eran de color de rosa. No terminó las prácticas. Me dijo que se había confundido totalmente y que los niños se merecían tener a una educadora de vocación y con emoción. Por eso, es muy recomendable que los estudiantes estén bien informados sobre esta profesión porque ni mucho menos es tan fácil como la gente piensa.

El mito (totalmente falso) que llevan a la espalda los educadores infantiles

¡Es que en las guarderías no se hace nada! ¿De qué os quejáis? ¡Pero si solo cambiáis pañales! Vuestra profesión no sirve para nada. ¡Pero si esa etapa ni siquiera es obligatoria! Los educadores infantiles se han ganado una fama (injustificada y ofensiva) de inútiles que no sirven para nada. Este falso mito (o bulo como lo queráis llamar) lo transmiten personas que no tienen ni idea y que no saben de lo que hablan. 

Por este tipo de frases que no tienen ningún sentido, los educadores infantiles se vienen abajo, se desmotivan y se desilusionan haciendo que su trabajo se vuelva más complicado. Está claro que todos podemos hablar de lo que queramos, pero no sé, yo siempre prefiero no opinar de lo que no conozco Si hay personas que no tienen ni idea de en qué consiste ser educador infantil, ¿por qué narices hablan con desprecio creyéndose tener la razón absoluta? 

Mirar más allá de las carreras, de los másteres y de las oposiciones

Está genial tener muchísima formación del ámbito de la educación infantil, pero, lo que también hay que tener en cuenta es la vocación, pasión y emoción que se siente por la profesión. Desgraciadamente, hay educadores y maestros infantiles que están en centros educativos sin tener que estarlo. ¿Y por qué? Porque en la mayoría de las veces prima por encima de todo lo demás el expediente académico. 

Tener muchísima formación no significa para nada que en la práctica se sea un buen educador o maestro infantil. Son bastantes centros educativos los que no tienen en cuenta la pasión, la vocación y la emoción por la enseñanza. Y cuando se quieren dar cuenta, dentro de su escuela infantil hay una persona a la que no le gusta ese trabajo y que transmite una energía negativa a niños y familias. Todo por fijarse únicamente en las matrículas de honor.

Imagen Freepik

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1 comment
  1. Cuanta razón! Lo que pasa es que no te das cuenta de todo el trabajo que hay, yo también pensaba eso y después de tener a mi hijo te aseguro que miro con otro ojos y valoro todo el trabajo que realizan.

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