¿Hay alguien que luche y cuide del bienestar de los educadores infantiles?

educadores infantiles protesta
¡Hola, grupo! Hoy de nuevo reflexionamos sobre la educación infantil y los educadores infantiles. ¿Os animáis?

¡Hola, grupo! ¿Cómo lo estáis llevando? ¡Espero que genial! En el post me gustaría reflexionar acerca de la pregunta que da nombre al título del post: ¿quién lucha y cuida del bienestar de los educadores infantiles? ¡Espero que os quedéis a leer la entrada entera de hoy! ¡Vamos a ello!

Por desgracia, desde que empecé a trabajar en escuelas infantiles he sabido que los educadores infantiles eran los profesionales más desamparados del sistema educativo. Quizás sea el gremio educativo más olvidado e infravalorado, pese a la gran responsabilidad y esfuerzo que llevan sobre sus hombros los educadores infantiles.

¿Los educadores infantiles existen para la administración?

Eso me gustaría saber a mí. Si os fijáis ningún partido político profundiza en la educación infantil en sus programas. Prácticamente pasan de puntillas y sin darle importancia. ¿Quizás sea porque la educación infantil no es obligatoria? Esta etapa lleva sin modificarse, sin adaptarse a los tiempos y sin avanzar desde hace muchísimo tiempo.

Parece ser que para la administración los educadores infantiles son el último escalón del sistema educativo. Quizás crean que es una etapa innecesaria y por eso no se esfuerzan demasiado en ella. ¿Acaso nuestra ministra de educación sabrá lo que de verdad se hace en las aulas de infantil y la labor auténtica de los educadores infantiles? Lo dudo. Muchísimo.

Y modificar el convenio, ¿para cuándo?

Soy consciente de que hay varios tipos de escuelas infantiles y que se puede opositar para trabajar en una escuela infantil pública para obtener mejor reconocimiento económico, pero el convenio de los educadores infantiles ni siquiera llega a los mil euros. Es decir, la mayoría de profesionales que no hayan tenido la oportunidad de opositar pueden llegar a ganar menos de mil euros.

¿Acaso opositar se está convirtiendo en un hecho obligatorio para que los educadores infantiles tengan un sueldo digno y más reconocimiento? Desde mi punto de vista, el convenio debería estar adaptado a la responsabilidad y esfuerzo de la profesión. Entonces… ¿ser los encargados del bienestar total de un montón de niños no es suficiente responsabilidad?

Está claro que quien redacta el convenio no tiene ni idea de en qué consiste las tareas y funciones de los educadores infantiles.

Educadores infantiles/maestros infantiles

Puedo comprender perfectamente que los maestros de infantil (aquellos que han estudiado cuatro años el grado) puedan tener un salario más alto que los técnicos en educación infantil, pero en la práctica y en el día a día se ocupan de las mismas cosas. No digo que haya que bajar el sueldo de los maestros (para nada), pero sí modificar y adaptar el de los educadores infantiles.

Pero claro, ¿cómo se va adaptar el salario de los educadores infantiles si los de arriba no son conscientes de lo mucho que se esfuerzan cada día? Es mejor poner un sueldo a dedo en base a los años estudiados olvidándose de la práctica y de las tareas. Para que os hagáis una idea, en septiembre de 2021, según convenio, los educadores infantiles cobrarán 958 euros.

¿De verdad lo ven justo y adaptado? Por desgracia, sí.

Educadores infantiles que dejan su vocación porque…

Porque no pueden permitirse independizarse y pagar las facturas. Muchos dejan de lado su pasión, su vocación y su ilusión para trabajar en otra cosa que les ofrezca una mayor remuneración económica que les permita respirar más tranquilos y vivir por sí mismos. ¿No es una auténtica pena?

Tengo varios conocidos educadores infantiles que han abandonado su vocación para trabajar en diferentes supermercados porque ganaban bastante más allí que en las escuelas infantiles. Ese nuevo trabajo les permite estar al día con todos sus pagos e independizarse. A mí se me rompe el corazón conocer sus historias y saber lo mucho que les duele haber dejado de lado la educación infantil.

Luchar por el bienestar de los educadores infantiles

Los educadores infantiles merecen dejar de ser invisibles para la administración. La educación infantil se merece ser parte reconocida del sistema educativo. Los educadores infantiles siempre apoyan a las familias y se preocupan por el bienestar de los peques, pero, ¿quién se preocupa por ellos? ¿quiénes están a su lado para apoyarles y luchar con ellos?

Hay familias que dicen a los educadores infantiles que no sabrían qué hacer sin sin su ayuda, que ellos no serían capaces de estar con tantos niños y que tienen mucha responsabilidad. Esas frases son súper importantes y los educadores infantiles lo agradecen un montón, pero no hay que quedarse ahí. Hay que ayudarles a conseguir que su trabajo sea reconocido de verdad.

Puede que para la administración los educadores infantiles sean invisibles, pero para mucha gente no lo son. Muchas personas sí que saben lo mucho que se esfuerzan y todas las responsabilidades que tienen. Hagamos, entre todos, mucho más visible lo que significa ser educador infantil de verdad.

No permitamos más que estos profesionales sean considerados los últimos monos del sistema educativo, y no miremos para otro lado. No nos acojamos al “es que como a mí no me toca de cerca…” o al “yo soy maestro de primaria, a mí eso no me importa…”. Porque claro que importa, y mucho más de lo que se piensa.

Imagen Freepik

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  1. Así es, la realidad de las educadoras y educadores dejaría a más de una persona con la boca abierta.
    Llevo trabajando en escuelas infantiles privadas desde 2004 y sinceramente hace años que pienso en abandonar y dedicarme a otra cosa que por lo menos equipare el sueldo a la responsabilidad del puesto.
    Efectivamente, ésta es una profesión tremendamente vocacional pero cuando sientes que no se te da el valor que mereces es frustrante y hace que llegues a tu trabajo con ganas de acabar el día cuanto antes.
    Los empresarios, que sólo buscan rentabilidad a costa de la salud mental y física de sus empleados, se escudan en ese convenio colectivo bajo el que estamos atrapadas y atrapados sin que a nadie parezca importarle.
    A cada persona de prácticas que pasa por mis manos no dejo de repetirle la realidad de un sueldo ínfimo y las responsabilidades altas del puesto, con el fin de que no se paren ahí y busquen otras alternativas para cumplir su sueño.
    A mis 38 años me replanteo mi vida laboral y da vértigo, pero sé que no quiero estancarme en un puesto que no avanza a nivel económico y que sin embargo, cada año qué pasa exige más responsabilidades, idiomas, programaciones, evaluaciones, fotos de las actividades diarias,proyectos innovadores, tutorías,nuevos métodos de enseñanza… cómo si la tarea de acompañar a un niño de 0-3 años en su desarrollo ( rabietas, control de esfínteres, rutinas de comida y sueño, épocas de pegar, morder….) no fuera suficientemente difícil .
    ¿De verdad esto es lo que me espera hasta el día de mi jubilación? 1000€ por una jornada laboral en la que lejos de acabar cuando cierro la puerta del aula, continúa en casa haciendo todo tipo de manualidades o redactando informes de evaluación que no puedo hacer en la vorágine de un día normal de trabajo, pues mis ”clientes” que apenas levantan tres palmos del suelo, necesitan supervisión contínua para todo,no saben esperar y están pendientes de cada paso que doy escuchando atentamente cada una de mis palabras.
    Por mi parte, estoy literalmente agotada.

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