EDUCACIÓN EMOCIONAL: ¿por qué empezar a desarrollarla en infantil?

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¡Muy buenas, grupo! Hoy vamos a hablar de un tema que me apasiona de verdad: la educación emocional.

¡Muy buenas, grupo! ¿Cómo lo estáis llevando? Espero que de la mejor forma posible. Hoy vamos a hablar de un tema que me apasiona de verdad: la educación emocional. ¿Vosotros creéis que es importante desarrollarla en la infancia y que debería ocupar un lugar más importante en los hogares y en las escuelas? Si no sabéis muy bien todos los beneficios de la educación emocional os animo a seguir leyendo el post. ¡Vamos a ello!

Puede que en más de alguna ocasión hayáis visto a un niño abrazar a otro cuando llora. Es un gesto muy sensible, pero hay que seguir desarrollándolo en la infancia, en la adolescencia, en la juventud y también cuando somos adultos. Si el ambiente familiar y escolar de un niño tan empático no sigue favoreciendo los valores y la expresión de emociones puede que ese gesto tan bonito de abrazar a otro cuando llore caiga en el olvido con los años.

Desde mi punto de vista, la infancia es la mejor etapa para que se empiece a desarrollar la educación emocional, y los educadores, maestros, profes y familias deberían favorecer un ambiente seguro, conciliador y tranquilo para la expresión de las emociones en todas las etapas educativas. No hay que olvidar que el desarrollo integral de niños, jóvenes y adolescentes consiste en tener en cuenta su lado físico, emocional, social e intelectual.

¿Por qué es importante desarrollar la educación emocional desde la infancia?

Vamos al quid de la cuestión: ¿por qué es importante que se desarrolle la educación emocional desde la infancia? Aquí tenéis solo algunos motivos:

  • Porque puede facilitar la atención, la concentración y la creatividad.
  • Enseñar desde la infancia a reconocer las propias emociones y las de los demás permite que cada uno se conozca mejor por dentro y tenga más constancia de lo que pasa a su alrededor.
  • La educación emocional ayuda a gestionar y tolerar los momentos de frustración y a superarlos. Esa superación de la frustración puede ser muy importante en la adolescencia, juventud y en la edad adulta.
  • Favorece la motivación y la iniciativa propia. Cuando un niño logra algo algo solo o sin mucha ayuda se siente feliz, y esa felicidad es la que le motiva a seguir aprendiendo cosas nuevas y a ser más autónomo e independiente.
  • La educación emocional fomenta las habilidades sociales y las relaciones entre iguales sanas y respetuosas. De esta manera, los niños emocionalmente inteligentes serán adolescentes y jóvenes comprometidos, solidarios y sensibles con lo que les rodea.
  • Expresar emociones desde la infancia sin tensiones ni miedos puede evitar posibles situaciones de acoso escolar y comportamientos negativos en un futuro.

¿Cómo fomentarla y favorecerla de manera sencilla?

Hay maneras muy sencillas de favorecer la educación emocional desde la infancia. Aquí os dejo algunas sugerencias que espero que os sirvan:

  • Dinámicas y actividades en casa o en clase enfocadas al reconocimiento de las emociones: si leéis este post que escribí hace un tiempo sacaréis algunas ideas para poner la educación emocional en práctica.
  • Técnicas de relajación: la relajación es una técnica muy valiosa para evitar estrés, ansiedad, tensión y angustia. Siempre recomiendo que en las aulas de infantil haya momentos de tranquilidad y serenidad. Además, hay cursos interesantes para aprender técnicas de relajación y aplicarlas con los peques.
  • Espacios y ambientes tranquilos que inviten a la expresión de emociones: el ambiente escolar y familiar debe ser libre de juicios, tranquilo y conciliador. Los niños tienen que poder sentirse cómodos y relajados para poder expresar lo que sienten.
  • Escucha activa y comunicación no verbal: cuando los niños están expresando sus emociones es importante que se mantenga una actitud de escucha activa y atención. Hay que hacerles ver que sus sentimientos y emociones importan mucho.
  • Dar un buen ejemplo: los niños también aprenden por observación. Es recomendable practicar la educación en valores y la educación emocional delante de ellos.
  • Reconocer el esfuerzo y la constancia: cuando los niños escuchan palabras de aliento y motivación de sus padres o de sus educadores se sienten con más fuerza de seguir creciendo y avanzando.
  • Aceptar los errores y las equivocaciones: es hora de que pensemos en los errores como aprendizaje y no como algo horrible y desastroso. Si se empieza a normalizar las equivocaciones, los niños no se sentirán tan frustrados cuando fallen o cometan errores.

¿Qué os ha parecido el post de hoy? ¿Hay un espacio en vuestra aula/casa para favorecer la educación emocional? ¿Creéis que a nivel escolar se debería hacer más hincapié en este aspecto?

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